El Cuento de la Criada – Margaret Atwood

  • Editorial SalamandraCuento de la criada, El_135X220
  • Publicado en 1985 / Edición de 2017
  • Género: ficción / distopia / feminismo
  • Autoconclusivo
  • 412 páginas

El cuento de la criada, una de las novelas más célebres y prestigiosas de Margaret Atwood, constituye una mirada futurista a una sociedad totalitaria. Una mirada terrible y lúcida que denuncia la barbarie que pueden llegar a alcanzar los puritanismos extremos de toda índole y las ansias de dominio sobre los seres humanos privados del ejercicio del derecho a la libertad.

En el estado de Gilead, donde tras una hecatombe nuclear, la población ha visto disminuida su capacidad de reproducción, las Criadas, vestidas con hábitos rojos de la cabeza a los pies, con el rostro cubierto por un velo transparente y enmarcado por una toca blanca, desempeñan una función esencial: concebir y dar a luz a futuros ciudadanos. Destinadas a esta empresa suprema, viven enclaustradas y reducidas a ser un cuerpo con una única misión: reproducirse.

Esta es una de las reseñas más difíciles que voy a tener que hacer, por ello no la voy a alargar mucho y os voy a dejar un vídeo del canal de booktube Libros de Maria Antonieta, con cuyas opiniones estoy en este caso, muy de acuerdo, y abarca todos los aspectos de la novela.

El libro se fundamenta en una nueva, aunque nos suene a antigua, organización social en la que el objetivo fundamental es la procreación. Para esto hay que hacer uso de uno de sus recursos más preciados y a la vez más mal tratados: la mujer. Pero no cualquier mujer, sino la mujer fértil, llamada criada, que en este mundo postcatástrofe no abunda. Las demás mujeres, en función de su estatus social tendrán diferentes papeles: Esposa de Comandante y futura madre de los hijos que conciba su marido con la criada; Martha, encargada de el cuidado de la casa y la cocina; Tía, responsable del acondicionamiento psicológico de las futuras Criadas, etc. Y si no estás de acuerdo y no quieres cumplir la función que te ha tocado te envían a unas reservas en las que, bajo pésimas condiciones, la mayor aspiración acaba siendo la muerte.

La historia comienza con Deffred recién llegada a su nueva casa con la nueva familia (yo diría dueños) a la que tiene el deber de honrar con un hijo. Hasta que lo consiga tendrá que soportar vejaciones y violaciones que son aceptadas por todos en esta nueva sociedad, pero son lo que son, aunque no se grite y no se pida ayuda. De hecho, el grito en silencio de estas mujeres es lo que la autora nos cuenta a lo largo de las páginas a través de la protagonista. Veremos qué y cómo piensa y siente y sus expectativas, que después de salir del centro de acondicionamiento, son mínimas y conformistas, y a medida que pasa el tiempo aumentan, provocando que realice pequeños actos de rebeldía que podrían costarle muy caro. Porque el Comandante y su Esposa son dueños de su cuerpo pero no de su mente. Una mente que viajará al pasado para mostrarnos su vida de antes, tanto cuando era todo lo libre que somos en nuestra realidad actual, como en el centro con las Tías.

Los flashbacks a lo largo del libro son escenas que, al menos a mi, me producían mucho agobio por las similitudes con nuestra situación hoy en día, en la que estamos en una constante batalla de poderes y en la que hay personas que utilizan como excusa la religión musulmana como excusa para arrasar ciudades llevándose por delante a miles de personas. Podría decirse que esta historia es una de las futuras opciones posibles a lo que está pasando. ¿Cuál es la solución de los altos poderes de esta sociedad distópica? Refugiarse en la religión. En una religión que subyuga a las mujeres, dándoles pequeños privilegios para que no se revolucionen ante la pérdida absoluta de su libertad ¿no os suena la frase “podría ser peor?

“Quisiera saber qué Te propones. Sea lo que fuere, por favor, ayúdame a superarlo. Aunque tal vez esto no sea cosa Tuya; no creo ni remotamente que lo que está ocurriendo aquí sea lo que Tu querías” Deffred hablándole a Dios.

Otras escenas que se leen con el ceño muy fruncido y que si fuesen película apartaríamos la vista son las ya mencionadas violaciones y los partos. No porque sean explícitos en cuanto al proceso fisiológico, si no por todo lo que rodea al momento. Y es que este no es un libro fácil de leer, ni mucho menos, pero es un libro que hay que leer, para no cometer los errores del pasado ni los que podemos tener tendencia a cometer.

“El problema no sólo lo tenían las mujeres, dice. El problema principal era el de los hombres. Ya no había nada para ellos.

¿Nada?, pregunto; si tenían…

No tenían nada que hacer, puntualiza.

Podían ganar dinero, replico en un tono algo brusco. […]

No basta, dice. Es demasiado abstracto. Me refiero a que no tenían nada que hacer con las mujeres.” Conversación entre Deffred y el Comandante

En cuanto a los personajes, cuesta entender a unos más que a otros, pero al final lo que los caracteriza a todos es el conformismo, de unos más que de otros. Al contrario que en otras distopias, juveniles sobre todo, en esta no hay grandes facciones rebeldes que luchan contra el orden establecido desde el principio con todas sus fuerzas, sino que nos encontramos con personas que aparentemente han aceptado lo que ha venido pero que buscan, poco a poco, una huida, dándole más realismo a todo. Incluso con Deffred a veces es complicado empatizar, pero supongo que si estuviésemos en su situación cometeríamos esos errores y muchos más. Uno de los que más duelen leer es como las mujeres dirigen sus ataques contra otras mujeres: nosotras nos buscábamos todo lo malo que nos pasaba por como éramos, cómo nos manifestábamos e incluso como nos vestíamos ¿os vuelve a sonar?

“Sí, aceptan encantadas situaciones que les conceden poder sobre otras mujeres, incluso -y hasta puede que especialmente- en sistemas que por lo general conceden escaso poder a las mujeres: sin embargo, todo poder es relativo y en tiempos duros se percibe que tener podo es mejor que no tener ninguno.” (Prólogo El Cuento de la Criada)

Si algo caracteriza al ser humano es que es tan fuerte en determinadas situaciones como en otras lo es débil, y aquí se ve muy bien.

Os animo mucho a que veáis el video-reseña que os mencioné antes y otros de la misma booktuber sobre literatura feminista: https://youtu.be/CaS7VG5DIL8

Mi valoración:

 

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