Neverwhere – Neil Gaiman

978849918952

  • Editorial: ROCA
  • Publicado en 1996 / Edición de 2015 20º Aniversario
  • Género: fantasía urbana
  • Autoconclusivo
  • 384 páginas

Neverwhere cuenta la historia de Richard Mayhew, un joven londinense con una vida ordinaria que cambia para siempre cuando se sumerge a través de los intersticios de la realidad en el subsuelo de Londres. Allí, como debajo de cada gran ciudad, existe un mundo desconocido e invisible, plagado de seres extraños, en el que sobrevivir dependerá de abrir las puertas adecuadas.
Porque hay mundos bajo tus pies, espías bajo las escaleras y formas que esperan al otro lado de los portales que solo has atisbado en tus sueños.

Esta nueva edición reconcilia y reinstaura las distintas versiones de la novela que fueron escritas por Gaiman, a la que se añade un gran número de escenas que fueron eliminadas en ediciones anteriores, así como una carta a sus lectores en castellano y una novela corta ambientada en el universo Neverwhere
titulada De cómo el Marqués recuperó su abrigo.

Me aventuré a leer algo de este autor por las tantas y tan buenas recomendaciones que hace el booktuber Diego Marcapáginas de él, y concretamente me decidí por este título por la simple razón de que está ambientada en Londres y eso siempre suma puntos. Un Londres desconocido sí, pero muy original e interesante.

Cuando Richard se encuentra con Puerta (si, nombre extraño pero con todo el sentido una vez que te estás leyendo el libro) no se imagina que esta casualidad hará que su vida cambie…o desaparezca directamente…y tenga que aprender a vivir (o sobrevivir) en un Londres alternativo y oscuro, donde encontramos personajes y seres muy peculiares, las estaciones de metro no son solo lo que parecen y los malos y los buenos no siempre aparentan lo que son. La obsesión de nuestro protagonista es recuperar su vida anterior y encuentra en Puerta, que tiene también su propio objetivo, la única posible llave para conseguirlo, así que ambos se embarcan en una viaje a través de este mundo subterráneo e invisible para los demás.

Desde el comienzo, al narrar el agobio de nuestro protagonista a medida que va descubriendo que ha perdido todo lo que conocía y hasta el final, cuando toma una serie de decisiones inesperadas al empezar el libro, sentí una empatía con él conseguida gracias a la forma de desarrollar el personaje y dárnoslo a conocer poco a poco pero profundamente.

“Richard había llegado a la conclusión de que los acontecimientos eran unos cobardes: no sucedían de uno e uno, no, tendían a encadenarse y a venírsele encima todos a la vez”.

Es una novela que a pesar de que hay momentos en los que me encontraba un poco perdida se lee rápido porque los personajes están en constante movimiento por lo que el lector va descubriendo lugares o acontecimientos nuevos en cada capítulo. La trama tiene unos giros que te mantienen también pegado al libro y deseando saber si al final ambos personajes principales conseguirán lo que buscan.

La genialidad del autor de sumergir al lector en un nuevo y subterráneo Londres es uno de los indudables puntos fuertes de la novela sobretodo para los que estamos enamorados y conocemos la ciudad.

“…Era una ciudad de ladrillo rojo y piedra blanca, autobuses rojos y grandes taxis negros, buzones de vivo color rojo y parques y cementerios de verde hierba.

Era una ciudad en la que lo muy antiguo se disputaba el espacio con lo más vanguardista, no de forma incómoda pero sin respeto alguno; una ciudad de tiendas, oficinas, restaurantes y casas, de parques e iglesias, de monumentos ignorados y palacios nada palaciegos; una ciudad con cientos de distritos de extraños nombres -Crouch End, Chalk Farm, Earls Court, Marble Arch- e identidades extrañamente distintas; una ciudad ruidosa, sucia, alegre, conflictiva, que se alimentaba del turismo y lo necesitaba tanto como lo despreciaba, una ciudad en la que la velocidad media del trafico no se había incrementado en los últimos trescientos años, pese a quinientos años de ensanchamiento de calles y torpes compromisos entre las necesidades del tráfico -ya fuera a caballo o motorizado- y la de los peatones; una ciudad habitada y abarrotada por gente de todos los colores, clases y especies.”

Mi valoración:

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